jueves, 31 de diciembre de 2015

poesía nº 261


Cuando te miro me sonrío.
¡Tan linda es la mirada!
Cuando te miro me sonrío
y me sorprendo
de mirarte de la forma
en que te miro,
porque al mirarte
ya no solo te veo,
la atención se expande
en mi espacio interior.
Si llueve creo no mojarme
y si me mojo pienso
que la lluvia eres tú,
una piel que por infinita
me acompaña fiel
en mi camino hacia adelante.
Cuando te miro como te miraba,
¡Era una mirada tan distinta!
que el otro día te miré
y al mirarte me di cuenta
que el mero hecho de verte
tornaba diferente el gesto de mirar.
Tan particular es la perspectiva,
y tan voluble, tanto cambia,
tan distinta
según la circunstancia,
que al mirarte me miré
mientras te miraba,
y a través de ti
me di cuenta
que yo había cambiado,
y que tu imagen era el espejo
que yo anhelaba.

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