Yo soñé anoche que estaba contigo
en el lago de las aguas azules
con un barco de papel hecho de hules
contando en la proa granos de trigo.
Los granos gemían a mi presencia
al saber el resultado del juicio,
al saber la tortura del suplicio,
al saberse ya impuesta su sentencia.
Cada grano era el alma de un difunto
y yo érase la causa de sus muertes,
formando aquel infinito conjunto.
¡No...! Cada grano érase un sentimiento
tuyo y yo era la causa de sus muertes,
¿Por qué? Porque sabes cuánto te miento.
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